Vamos quedando pocos. Los eventos son cada vez menos concurridos. Cada uno anda haciendo su vida por donde puede y las reuniones de aquel grupo de historiadores se van espaciando en el tiempo. Es normal.
En esta ocasión Pablo, Pedro, Carlos, Javi y yo, de los varones. En cuanto a las chicas, Mar, María y Lucía. Pero la verdad es que pasamos una noche muy agradable, tornado incluido que nos pilló de sorpresa.
La playa estaba preciosa, la temperatura ideal, un ligero viento terral que en nada molestaba. Después llegó algo parecido a un tornado y la arena se alzó sobre nuestras cabezas. La gente escapaba en desbandada. Nosotros aguantamos. Aún faltaba la tarta, pero eso yo ya me lo perdí.
Todos, no solo Lucía, tuvimos pequeños regalos como recuerdo de esta preciosa noche.




