Este fue nuestro segundo viaje a Egipto y el primero que hacíamos con Alejandra y Fernando. Fue fantástico. Después de muchos años Aureli y yo regresábamos a aquellas tierras. La emoción no embargaba a los cuatro. Alejandra lloraba cuando desde el autobús que nos llevaba al barco, atracado en Esna, pasamos al lado del templo de Luxos. Buena compañía y un barco precioso.
Fernando, elegante
Nuestro grupo en la fiesta de disfraces del barco
Alejandra guapísima
En Medinet Habú, el templo de millones de años de Ramsés III
Poblado nubio












