Visitar Granada constituye siempre un placer para los sentidos.- Sus calles, sus plazas, sus edificios, sus olores, la luz de sus atardeceres, son un reclamo para el viajero.- Si a ello le unimos sus exquisiteces gastronómicas, sus famosas y abundantísimas tapas, no hay que decir más.- Dani, María, Alejandra y yo, además de Aureli en la primera mitad del día, pasamos unas jornada estupenda, de esas de las que uno se siente plenamente satisfecho.- Granada, siempre Granada
Mil y un colores en la Alcaicería
Fuente de los Gigantes en la Plaza de Bibarambla
El Corral del Carbón, antiguo caravasar de la etapa nazarí
De tapeo para reponer fuerzas
Patio circular del Palacio de Carlos V
En el patio del Palacio del Mexuar
Posando en el Patio de los Arrayanes
En el Patio de los Leones, aunque los melenudos felinos se habían largado y solo quedaba la fuente.- Una pena porque el escenario está algo destartalado sin su presencia
Cúpula de mocárabes del Salón de Dos Hermanas.- Para hacernos la foto, Alejandra se tuvo que tumbar, a todo lo largo, en el suelo
En los jardines del Partal
Jugando con los surtidores de agua en los jardines del Generalife
Al atardecer, después de la visita a la Alhambra, hicimos una parada en una tetería.- Allí repusimos fuerzas después de una tarde agotadora.- El sitio era muy agradable y el té pakistaní con un crep relleno de almendra y bañado en miel me sentaron muy bien.
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