Esta es la casa que nos esperaba a las afueras de Lisieux, en pleno campo, con un jardín inmenso y con un carril de acceso increiblemente estrecho.
EL VIAJE EMPEZÓ ASÍ
EL VIAJE EMPEZÓ ASÍ
Primera parada, Vitoria, coincidiendo con las fiestas de la Virgen Blanca
Espectáculo de luz y sonido en la catedral de Chartres
Girola de la catedral
Vidrieras, simplemente fantásticas
La potencia del románico, expresado en el gótico más deslumbrante
En Chartres, delante de la estatua de Marceau, héroe de la Revolución Francesa
Increíble Mont Saint Michel. Pese a la hora y media que tardamos en hacer los últimos siete kilómetros por la tremenda caravana, las interminables colas hasta llegar a la taquilla a través de una estrecha calle llena de tiendas de souvenirs y las escalinatas que llevan a la abadía. Pese a todo, Mont Saint Michel es una maravilla digna de saborear con calma, más de la que tuvimos nosotros. Habrá que volver en otra época en la que no nos topemos con la multitud de turistas que todo lo invaden.
Claustro de la abadía
Una de la cisternas. Las gruesas columnas soportan parte de la iglesia
Refectorio en la abadía
Rouén, una ciudad preciosa
Aquí está el corazón de Ricardo I de Inglaterra, Corazón de León
Catedral de Rouen
Una de las fachadas de la catedral
Catedral de Rouen. Escalera que da a la Biblioteca
Abadía de San Ouen, en Rouen
Púlpito de la Abadía
Plaza correspondiente a la necrópolis del siglo XV creada con motivo de la Peste Negra, en Rouán. Hoy Escuela de Bellas Arte.
Gran Reloj de Rouán
Puerto de Honfleur. En esta bella ciudad es típico comer mejillones con patatas fritas, regados con una buena sidra.
Iglesia normanda, de doble nave y doble altar mayor, del siglo XIV, toda de madera, en Honfleur
Plaza del Mercado en Deauville
Palomar del Castillo de Crevecoeur en Auge
En el claustro de la Abadía de los Hombres, en Caén
La abadía desde los jardines de la plaza de Ayuntamiento
Iglesia de Saint Pierre, en Caén
Bajo una lluvia torrencial, en la puerta de entrada al Castillo del duque de Normandía y rey inglés, Guillermo el Conquistador
En Falaise, en el monumento a Guillermo el Conquistador
Salón de la casa
Cenando en la terraza de la casa
En el Monasterio de Las Huelgas, en Burgos.
En Aranda de Duero después de reponer fuerzas a base de lechazo y chuletilas de cordero. El viaje tocaba a su fin.
Desde el 7 al 17 de Agosto pasamos nuestras vacaciones veraniegas en Francia, concretamente en Normandía, con Luisa y Paulino, además de nuestros compañeros de viaje, Alfonso, Toni y Loli. Fueron once días, en los que disfrutamos incluso de la lluvia, visitando lugares de gran belleza, Mont Saint Michel, Rouan, Chartres, Caén y multitud de pequeños pueblecitos de gran interés. Además la casa, situada en medio del campo, era realmente preciosa. Cinco mil kilómetros en coche que en ningún momento se hicieron pesados. Las etapas españolas, en Vitoria y Burgos, incluyendo una suculenta comida en Aranda de Duero, pusieron el broche de oro a un viaje que sirvió para recargar las pilas de cara al nuevo curso.




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